El cuaderno dorado

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I

Brillando con highlighter

Este cuaderno dorado no sabe que es un cuaderno de color oro. Este cuaderno, en realidad, no sabe nada. Él solamente es papel y tinta. El que debería de saber algo soy yo pero yo tampoco sé nada. Yo solo soy carne, conductos y procesos automáticos. Mi mente es solo un cerebro cansado de planes, propósitos de enmienda y tropiezos varios. Pero fue ella. Fue mi mente quien decidió comprar este cuaderno dorado en El Corte Inglés de Murcia. El cuaderno dorado era el cuaderno más barato de todo El Corte Inglés, igual que este bolígrafo negro era el bolígrafo más barato de todo El Corte Inglés de Murcia. ¿No lo ves?

II

Buenos días

El cuaderno dorado no me da los buenos días. El cuaderno dorado no dice nada. Abro la ventana y me sale una media sonrisa forzada. Ojos estrábicos, un halo de luz blanca en la cara.

III

Ojos en blanco

Le cuento al cuaderno dorado que tengo sentimientos encontrados. El cuaderno dorado pone los ojos en blanco.

¿Tú qué piensas al respecto? Tú, como si fueses alguien.

No eres más que un cuaderno dorado, brillando con highlighter. Le cuento al cuaderno dorado que tengo sentimientos encontrados. El cuaderno dorado pone los ojos en blanco.

Fantaseo con la idea de que el cuaderno dorado me diga, ahora mismo:

«RECONDÚCETE, PABLO».

El cuaderno dorado pone los ojos en blanco.

IV

Ns/Nc

Le pregunto al cuaderno dorado:

¿qué importan más, las horas que permanezca con los ojos cerrados o las horas de sueño?

Al cuaderno dorado le gustaría bostezar pero no puede.

¿Cómo puedo controlarlo?

Ns/Nc

V

Buenas noches

Le doy las buenas noches al cuaderno dorado. Me satisface en la medida en que una papelera satisface a un borracho en un momento dado.

Yo se lo agradezco.

VI

Refugio

Me refugio en el cuaderno dorado pero el cuaderno dorado no es habitable.

Es solo un cuaderno dorado.

Y pienso en soledad, pienso en la falta de atractivo, pienso en nihilismo e incluso llego a ver este cuaderno dorado, amarillo.

Pienso en Breaking Bad, pienso en soledad, pienso en autismo.

El cuaderno dorado está a mi lado, conmigo.

VII

Codicia

Saco el cuaderno dorado de mi chaqueta y lo miro pero él no puede mirarme a mí.

Miro a la Alhambra pero el cuaderno dorado no puede mirarla.

Codicio la imagen, la quiero solo para mí, así que ni la escribo. Me río. El río fluye bajo los dos. Hace frío.

VIII

Satisfecho

¿Por qué razones silba un hombre al atardecer? Va satisfecho y atraviesa la tangente del día. Mira cómo silba el horizonte del color de mi cuaderno dorado.

¿Si lo escribo me convertiré en ese hombre?, le pregunto al cuaderno dorado. El cuaderno dorado no me responde.

Pero el hombre satisfecho sigue silbando, lejos de mí.

IX

Purpurina

El cuaderno dorado no sabe qué es la purpurina.

El cuaderno dorado solo es papel y tinta.

Sin embargo, cuando entra en contacto con el sol, el cartón que lo recubre brilla.

Brilla con highlighter de nieve dorada.

Brilla con ruido de luz amarilla.

Una infinita lucha de puntos dorados que intentan establecer conexión.

Pero el cuaderno dorado no sabe qué es la purpurina.

No sabe qué es el highlighter.

El cuaderno dorado solamente brilla.

X

Consumismo

Le digo al cuaderno dorado que estoy empezando a cansarme de él. El maldito cabrón pone los ojos en blanco.

Le digo al cuaderno dorado que estoy pensando en cambiarle por un cuaderno rosa. A ver si así se me pega un poco de romanticismo al cuerpo. El maldito cabrón pone los ojos en blanco.

Le digo al cuaderno dorado que voy a seguir escribiéndole a él, porque estuvo conmigo en los peores momentos. Y porque no tengo un cuaderno rosa. ¿Quién me regala un cuaderno rosa?

Le digo al cuaderno dorado, ¡maldito consumismo!

XI

Feliz Navidad

Le deseo feliz Navidad al cuaderno dorado. El cuaderno dorado a mí no me felicita pero me brilla la cara de un tortazo.

Desbarato mis días malos con abrazos de hermanos y amigos falsos. Desbarato mis planes, trazando planos abstractos sobre el cuaderno dorado. El cuaderno dorado me devuelve versos muy caros, pido tus besos a Santa Claus.

¡Hou-hou-hou!, por un rato. El cuaderno dorado mata a mis miedos mate de un plumazo. No más miopía, ni ruidos raros.

¡Hou-hou-hou!, por un rato. El cuaderno dorado mata a mis miedos mate de un plumazo. En mi cara una sonrisa y highlighter barato.

Las palabras me hacen fuerte, el highlighter me pone guapo. Cariño mío, este 24 no nos hemos intercambiado ni un solo regalo.

El cuaderno dorado siempre está para mí, yo abro sus páginas cuando llego a casa borracho.

Le deseo feliz Navidad, al cuaderno dorado. ¡Hou-hou-hou!, por un rato.

XII

Feliz Año

Le deseo feliz año al cuaderno dorado. Le digo fuck off al año pasado. ¡Vaya año!, le digo al cuaderno dorado. El cuaderno dorado pone los ojos en blanco.

Le cuento al cuaderno dorado que 2008 tampoco fue un buen año y que salimos de ello. Le cuento al cuaderno dorado que los años pares parecen solo encajar numéricamente. El cuaderno dorado tiene renglones pares para que todo encaje. Lo que no encaja es mi caligrafía, le gustaría decir al cuaderno dorado pero el cuaderno dorado solo es papel y tinta.

Le deseo feliz año al cuaderno dorado. Le digo fuck off al año pasado. Me digo a mí mismo, deja de ser tan pasivo, Pablo. Me digo a mí mismo, no caben en los renglones pares de este cuaderno dorado los propósitos para este nuevo año. No caben pues los quiero todos: quiero amor, quiero ver el mundo atractivo, renuncio al silencio, dejo de ser un suspiro.

Le deseo feliz año al cuaderno dorado. El cuaderno dorado no me felicita pero aquí está, a mi lado, conmigo. Juntos combatimos la soledad, a su lado le gano al autismo.

 

P. M.

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