La poesía que se juega

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El poemario de Pablo Melgar Salas invita a una partida en un videojuego de papel por la vida adulta y la pasión, la palabra como guía y la búsqueda de la identidad.

El lector puede “rebelarse contra el poeta y encontrar su propia luz refractada en la llama”, pero también alterar el orden convencional: ¿qué fue antes, el humo o el fuego?

Como en todo juego, el poemario ‘EL FUEGO QUE ME QUEMA’ de Pablo Melgar, tienta a romper algunas reglas universales para seguir las propias del tablero. En este caso se trata de derribar el mandato de ‘no juegues con fuego’, que nos dicen a lo largo de la vida desde que tocamos una cerilla por primera vez hasta que hacemos tambalear algunas torres. Ya desde el primer poema te pide ‘INSERT COIN’ para salir con él a la calle “en busca del fuego”, porque la calle es un videojuego en nuestro cerebro.

Poesía de la búsqueda de la propia identidad de un joven poeta que pone en sus versos un espejo invisible al lector para que reconozca los mismos descubrimientos, los estados de ánimo y la memoria del asfalto y la tierra de diversos rincones del mundo, también del amor, el deseo, el dolor, el olvido y el tedio, todos ellos jugadores activos en la partida.

Poesía de la calle, que surge de las pisadas por la ciudad europea, por la playa mediterránea, por las calles viejas del Albaicín, por los trenes nocturnos y aeropuertos, por los estados del silencio y, también, por el anhelo, que es otra nación. “Quiero perderme/ en todos los lugares,/ como un incendio/ que se expande. Espero sorpresa de la vida,/ dedos chamuscados,/ guerras de humo blanco/ y fuegos artificiales”,  pide en FUEGO, para después reclamar: “Espero lágrimas,/ quiero lágrimas/ que intenten/ apagarme”. En realidad, la pasión surge de dentro: “Yo soy el fuego y quiero prenderlo todo”.

Poesía milenial, sí también, que nace en un entorno hipermediático, cuyos versos han volado antes en forma de memes de Instagram (más de 6.000 seguidores) como las hojas de un diente de león a través de internet, que han recibido cientos de likes (20.800 seguidores en Twitter), y han sido músculo del blog Kilometr0. El poeta ha dejado que se cuelen los videojuegos, la música, la calle y sus corrientes, el aire fresco que corre llevando las preguntas eternas, pero también invita al juego al ‘flâneur’ del siglo XX, a Borges y a la Generación Perdida.

Poesía popular, título que le otorga convertirse en proyecto de mecenazgo público y, por tanto, cuya posibilidad de materializarse en papel depende del lector en su concepto más abierto y libre porque, como afirma el poeta, “sin tu apoyo, este proyecto no podría salir nunca de forma tan pura”. En el pulso habitual de los autores con el mundo editorial, el poeta opta por la vía del ‘crowdfunding’ “porque de otra forma un autor novel jamás podría presentarse en el mercado editorial con una propuesta tan sincera y libre”.

Sobre el autor: Pablo Melgar ha combinado los estudios de Derecho con los de Literaturas Comparadas en ciudades como Murcia, Granada y París. Desde su blog ‘Kilometr0 0’ practica la vocación de narrar, pero también la poesía, la crítica musical, de cine y literaria. En su formación han influido el proceso creativo desbordado de los milenials en la red, los debates académicos en las aulas universitarias y las inquietudes artísticas de la bohemia a pie de calle. ‘EL FUEGO QUE ME QUEMA’ es su primer poemario.

Aquí puedes disfrutar de un adelanto del libro: “Poesía de humo”, el primer poema de ‘El fuego que me quema’, interpretado por Juan Luis Hurtado “Roper”:

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