Magic in the moonlight

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Algo mágico me sucede cada vez que los diálogos acaban y empieza a sonar jazz. Cada una de sus películas fue como una conversación con alguien mucho más inteligente que yo y, claro, después todo encaja. Empiezo a reflexionar y mil ideas vienen a mí e incluso puedo ponerme a escribir, aunque las hijas de Apolo no pongan de su parte. Luego pienso en esos rincones coloridos que tanto me gustaría visitar y que, como miel, él me pone delante de los labios. Además la elocuencia de su discurso, tan lleno de humor ácido, me hace sonreír. Sí, una sonrisa, eso es lo que me provoca el cine de Woody Allen por encima de todo. Algo mágico.

Me encanta Woody Allen, incluso cuando su cine no es tan trascendente como Annie Hall o Desmontando a Harry, no lo puedo evitar. Parte de este blog se dedica a plasmar esas sonrisas nocturnas que experimento tras una charla con él. Y, por supuesto, quedé enamorado de Magic in the moonlight desde los primeros créditos. Es algo que cualquiera que pretende criticar debería evitar, pero es así. En esta última de sus películas, se acerca una vez más a la magia, siempre tan latente en sus historias. Cuenta el relato de un mago de los años veinte, el mejor de todos, que es propuesto para una misión secreta: destapar el fraude de una presunta vidente que está maravillando a las familias más adineradas del sur de Francia, alrededor de la Provenza.

Colin Firth es el encargado de ser el alter ego de Woody Allen en la película y representa todo aquello que caracteriza su pensamiento, desde el sarcasmo hasta el racionalismo o la obsesión por los entresijos de la existencia humana y todo el pesimismo que eso conlleva. Y vemos al pequeño judío de las gafas en el cuerpo de un apuesto caballero inglés. Definitivamente le vemos y sorprende tras recordar la vacilación de su voz en El Discurso del Rey, pero aquí desarrolla a la perfección ese deje de superioridad y misantropía que requiere el papel.

“No, no he perdido mi pesimismo. Pero tú, eres como un oasis en un triste desierto”.

Entonces este mago, el mejor de todos, se propone desenmascarar a la vidente y viaja para ello a la Riviera francesa, a surcar carreteras llenas de verde a lo largo y ancho del litoral mediterráneo hasta la Provenza francesa donde vive su tía. Por estos paisajes de ensueño, encuentra a la vidente en la mansión de la familia a la que supuestamente está engañando, y resulta ser una hermosa joven de pelo anaranjado y ojos azules que le maravilla desde sus primeras revelaciones. Stanley (Colin Firth) empezará a dudar de su sentido común racional, del cual ha dado muestras por el mundo entero, e incluso llegará a pensar en rezar. ¿Cómo llegaste a esto Stanley?, si tú eres un hombre que ha tratado todo lo místico como un síntoma del ser primitivo, se preguntará en un momento dado.

Sin embargo, no puede evitar sentirse embriagado por la magia del lugar, por el olor de sus flores a las que nunca había prestado atención y por la compañía de Sophie, la culpable de la sacudida que han experimentado sus ecuánimes esquemas. Interpretada por Emma Stone llegamos a creer en la magia con su sonrisa. No es la más bella de Hollywood pero a pesar de ello posee una ternura inusual en la que reside un atractivo indescriptible. Ello hace feliz a nuestro mago por primera vez en su vida y deja de pensar de forma nociva, como siempre solía hacer al burlarse de todo lo disparatado de este mundo en el que vive. Sin darse cuenta de que precisamente las cosas descabelladas, las que rompen esquemas y sacuden los corazones, son las que le dan sentido a esta despiadada existencia.

Comparto el escepticismo con respecto al mundo de la mística, a los que hablan con espíritus o a los que entregan su destino a Dios. Esta forma de pensar me ha llevado por muy turbios pensamientos. A pesar de ello, y rotundamente sin abandonar mi negatividad existencial al igual que Stanley, decidí que hay cosas en este mundo que despiertan en uno sensaciones injustificables. Algunas de ellas se encuentran en las sonrisas de algunas mujeres que acreditan la existencia del cielo. Otras en lugares de ensueño por los que uno no termina de viajar nunca. Y otros en las sonrisas que te produce de vez en cuando el arte. Sí, hay algo mágico en todo ello.

Pablo Melgar

 

“You do something to me” (Cole Porter) – Leo Reisman
 

Título original: Magic in the Moonlight

 

Año: 2014

 

Duración: 97 min.

 

Director: Woody Allen

 

Guión: Woody Allen

 

Fotografía: Darius Khondji

 

Reparto: Emma Stone, Colin Firth, Marcia Gay Harden, Jacki Weaver, Eileen Atkins, Simon McBurney, Hamish Linklater, Erica Leerhsen, Jeremy Shamos, Antonia Clarke, Natasha Andrews, Valérie Beaulieu, Peter Wollasch, Jürgen Zwingel, Wolfgang Pissor, Sébastien Siroux, Catherine McCormack

 

Productora: Sony Pictures Classics / Dippermouth / Gravier Productions / Perdido Productions / Ske-Dat-De-Dat Productions

 

Género: Comedia. Romance. Comedia romántica. Años 20. Magia

 

Nota: 8 Notable

 

Nota filmaffinity: 6,2

 

Nota IMDb: 6,6

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