P.A.N.

Viktoria Kollerov

Desvaríos varios cuando estoy hasta los ovarios o una de esas raras veces en que me lavo los dientes.

Madruga.

Es un imperativo, sí.

Porque levantarse temprano es siempre un aliciente positivo, o al menos solía serlo. Saltar de la cama y enfrentar la vida para que el Gobernador de las buenas decisiones te plante una estrellita dorada en la frente, claro que sí, actitud purpurina.

 

Mierda.

Es demasiado pronto esta mañana para pensar en estrellas, joder, yo quiero SU estrella.

Miedo.

Identifica el miedo, el desconcierto, cálmate; otro imperativo. Dejo de temblar, aparto la estrella, su estrella, de mi cabeza. Es un P.A.N.

 

Reconocer los Pensamientos Automáticos Negativos, no se parece en nada a reconocer las heridas del poema, pero gozo de la suerte de una conciencia consciente de los P.A.N, al módico precio de 400 en sesiones de terapia, eso me debe ser útil en algo, ¿no?.

 

Ahora ya me siento mejor persona, me levanto.

 

Escupo.

Pasta y sangre, no mires el cepillo huérfano, P.A.N. Nuestros reflejos desnudos en el espejo, jo-di-dos recuerdos, no pienses en el puto cepillo.

-¿De qué color es el cepillo que habita en su valda a 300 km ?.

!No¡. P.A.N.

Encaja esta cuestión en la hora de las preocupaciones, deja para el momento de la tarde dedicado al dolor, la memoria del color de su cepillo.

 

Vístete, otro imperativo.

Sin más.

No te detengas en la historia de cada prenda, en el sufrir que cada prenda lleva prendido como una daga de lino, aléjate del réquiem de jadeos que quieren aullarte las bragas, P.A.N.

Declina este asunto a la hora del dolor, se llora en la hora de llorar.

 

PUM, portazo metálico que nunca es un P.A.N.

 

Aún me sabe la garganta a whisky, la boca pastosa, no-café en el cuerpo. Los poetas de ahora se forrarían con cuatro versos de lo que es mi diarrea mental diaria, cuando no se me ha despertado el cerebro.

Alguna referencia a Fight Club, desde su desconocimiento total de una desiderativa anarquía; tras sus ediciones de pastas duras, eso sí.

Joder, seguro que pagarían por diez minutos de mi mierda-pensamientos alquitranados, convirtiendo en oro cada pequeño drama literario, como lavarse los jodidos dientes.

P.A.N.

Malditos pseudobukowskis con gato.

P.A.N.

 

Sonrío. Porque un rayo de sol atraviesa las ramas.

Si escribiera en automático mientras me lavo los dientes ( o el coño ) sería mucho mejor poeta-hoy.

Shhh. P.A.N.

 

-Irene, no eres poeta, eres Irene con su culpa que habría de convertirse en experiencia, eres Irene sin Alejandra, ni Wislawa. Irene tienes que aprender a dejar las cosas ir.

Sonríe. Irene, reprograma tus P.A.N, aleja la idea de …

Piensa en el mar, sin Alfonsina.

Pasa la tarde horneando un bizcochito, sin pensar en Plath.

 

Ninguna estrella brilla tanto, como para andar perdiendo la cabeza, como el contable del principito.

La memoria se marchita, nacen nuevos lazos rojos.

Los escaparates gritan:  !DEVÓRANOS Y CONSÚUUUMETE!.

 

¿Aliada al sistema?. Pregunta abierta.

 

Pasea con los flaneur de hoy, que se desengañan con el piar de gorriones enlatados en los altavoces de la plaza.

Revuélcate con los cuerpos, convencida de que te comunicas con ellos mejor que en palabras o versos.

 

Irene Viedma Requena

Lonely day – System of a Down

 

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