Truman

Me gustó tanto que tuve que volver a verla. Necesitaba lograr un imposible, alargar el tiempo para que los dos personajes disfrutaran juntos un rato más, porque se hacen cortos esos cuatro días que pasan juntos Tomás (Javier Cámara) y Julián (Ricardo Darín) en Madrid, después de tanto tiempo. Y es que el tiempo es más valioso cuando tu mejor amigo se está muriendo de cáncer, pues no hay lugar para las medias tintas en una despedida y no tendrás otra oportunidad para contarle aquello que callaste en una próxima visita que nunca tendrá lugar. Pero no todo son palabras en la vida y tampoco en Truman, la última película de Cesc Gay y flamante ganadora del Goya a Mejor Película del año 2015, en la que los silencios dicen más que las palabras. Tanto que al final nos desnuda.

Como la mejor literatura, el guión de Cesc Gay y Tomás Aragay no cuenta lo innecesario. Tomás es un español emigrado en Canadá, donde ha encontrado un medio de vida muy rentable en todos los sentidos. Sin embargo, cuando su gran amigo Julián decide abandonar su tratamiento de quimioterapia y así esperar su inevitable final fuera de los hospitales, Tomás cruza el mundo para despedirse de él. No sabemos mucho de la vida de Tomás en Canadá ni de lo que vivieron antes de estos cuatro días esta pareja de amigos inseparables. Solamente nos interesa la despedida y con ella conocemos toda su amistad, aunque nos falten los detalles de su historia.

“Ha merecido la pena solo por este momento”.

La película comienza con el viaje de Tomás, desde su casa en Canadá hasta el castizo Madrid del Dos de Mayo y Malasaña, donde vive Julián. En esa transición escuchamos el beso de despedida a su mujer, las cansinas esperas en los aeropuertos, el suspiro tras su llegada al hotel, al desplomarse rendido en una cama, y la extraña sensación que tiene uno de cambiar de planeta, en tan solo unas horas, cuando viaja a otro país. Entonces Tomás se dirige a la casa de Julián y toca el timbre. La puerta se abre y aparece Ricardo Darín, atravesado por una flecha de emoción que duele hasta la lágrima contenida. En unos segundos les observamos mirarse, reírse y abrazarse, de una manera tan sincera como seguramente fue durante años. En tan solo diez minutos de película ya sabemos que Tomás es un hombre corriente, irónico y serio; al que Javier Cámara maneja con la ternura que le caracteriza. En contraposición de Julián que, con tan solo una media sonrisa de emoción, Ricardo Darín pinta al personaje por completo. Con este hombre extrovertido, sensible y lleno de palabras, el argentino vuelve a demostrar que es uno de los mejores actores vivos del planeta.

Aunque, si bien es cierto que la historia se sostiene en las dos geniales interpretaciones de sendos protagonistas, Cesc Gay cuenta esta despedida con mucha elegancia. La trama avanza a través de pinceladas de vida muy simples, tiernas y agridulces. La película carece de artificios y prescinde casi por completo de música y de giros impactantes en el guión. Es por ello que los momentos de mayor emoción provienen de los gestos, de las miradas y de los silencios de los personajes. Aprendemos cómo son por medio de las desavenencias que tienen a la hora de afrontar la muerte de Julián y de las situaciones tan divertidas que esta tensión genera, a pesar de todo. Es por ello que, tras salvar sus diferencias, al final del día se disfrutan y se entienden.

Es en definitiva, un homenaje a las relaciones como el mayor tesoro de la vida y la belleza agridulce de nuestra finita existencia. En esta película hablan las miradas y la mejor metáfora de ello es la relación que tiene Julián con su perro Truman, al que trata con la ternura de un padre que se va a morir y quiere prever el futuro de su hijo. Es por ello que no hay grandes conversaciones trascendentales entre Tomás y Julián, como se podría esperar de un relato que gira en torno a las posibles formas de enfrentar la muerte, pero ninguno de los dos sabe muy bien cómo manejar la situación. ¿Es que acaso alguien está preparado alguna vez para despedirse para siempre? Sin embargo, la vida nos enseña, a veces, que la amistad se expresa en su versión más pura a través de un gesto de cariño en el momento adecuado. De igual forma en la que un hombre quiere a su perro como si fuera su propio hijo.

Pablo Melgar

Goodbye – Steve Earle

Título original: Truman

Año: 2015

Duración: 108 min.

País: España

Director: Cesc Gay

Guión: Cesc Gay, Tomás Aragay

Música: Nico Cota, Toti Soler

Fotografía: Andreu Rebés

Reparto: Ricardo Darín, Javier Cámara, Dolores Fonzi, Àlex Brendemühl, Javier Gutiérrez, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Silvia Abascal, Nathalie Poza, José Luis Gómez, Pedro Casablanc, Francesc Orella, Oriol Pla, Ana Gracia, Susi Sánchez, Àgata Roca

Productora: Coproducción España-Argentina; Imposible Films/BD

Género: Drama, Comedia, Amistad, Enfermedad, Comedia dramática, Perros

Nota: 9 Muy buena

Nota filmaffinity: 7,1

Nota IMDb: 7,3

 

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