¿Quién es Pablo?

Pablo Melgar Salas

Aprendiz de escritor

Tú que me conoces a mí mejor que yo a mí mismo, hablemos de esto un poco. Sabes perfectamente que soy la única “Q” de mis padres, que crecí creyendo que todo era posible y aún cuando no lo es me lo sigo inventado, que soy de las primeras hojas que se empapan en el suelo de otoño y aún así siempre conservo un trocito del verde de mayo en el bolsillo, que fumo entusiasmo en pipa y siempre veo un horizonte lleno de humo, y que siempre gasto mis balas si el cartucho está lleno, como esos malos de las películas que en su último aliento mueren de estupidez y no parece importarles mucho, pues al menos acaban volando hacia una muerte épica. Soy ese viajero que “una vez dijo amor y se poblaron sus labios de ceniza.” Soy ese mudo lleno de palabras que observas, y me cobijo en mi escudo para estar solo: nunca aparto la vista del camino, aunque la parada sea larga. That I love to be a stranger, con o sin acento. A mí me bautizaron apátrida y por eso mi maleta siempre permanece abierta todo el año, por si avisto un nuevo continente desde mi proa. Nunca descanso, compañero, pues soy un condenado al insomnio que solamente consigue soñar a plena tinta del Sol. Tú nunca me dejas. Sin embargo, a veces te olvido, y soy el aire atravesando los campos de trigo que son su pelaje entre mis dedos al dormir, cuando vuelve. A veces, sí que descanso mis dedos en el río, mientras te araña a ti.

(Fragmento de «La gata áurea»)